Nosotros entramos a la caverna. Me corría un sudor frío y sentía que la adrenalina se reventaba bajo mi piel. Me veía en peligro, pero por alguna razón tenía en mente que la dulce elfa estaba bajo un halo de muerte. ¿Será el fin de mi elfa? Entonces, nos atacaron unos trolls gigantescos, nunca antes sentí tanto miedo. Observaba cómo esas monstruosidades llenas odio, se iban directo a mi princesa, yo quedé sin reaccionar, quería moverme pero no podía, ella sola no podría contra esas bestias. Fue así como recordé las palabras de mi maestro, un mago con una gran sabiduría y usé el talismán que él me dio. Pude moverme, luchamos y vencimos. De ahora en adelante, no me voy a dar por vencido y procuraré no dar espacio a inseguridades.
—¿El primer paso? Si ella no lo hace, tendré que hacerlo yo. Estoy convencido de que seré yo el del primer paso, pero sigo con el temor—
—Todos tememos, es cierto. Pero los más valientes son los que lo enfrentan ¿O no Cristóbal? Mira, en hora de almuerzo ven al comedor de profesores, te quiero pasar un libro que estoy leyendo y uno que otro CD de videojuegos—
—Claro profe… no hay problema—
Entramos a la sala de clases, yo con una sonrisa más grande que cigüeñal de buque. Me siento en mi escritorio y comienzo a dibujar a Ingrid besando a ese galán, a ese tipo genial, a ese maestro de las espadas, poderoso, musculoso, llamado Chrisbert, cuya identidad secreta es Cristóbal, y ese soy yo. Ahora que lo pienso… ¿qué pasará si se entera de mi identidad? Lo más malo que podría hacer será dejar de hablarme ¿pero que digo? Si ni me habla… soy como invisible a su lado. ¿Por qué tengo miedo de perderla si en realidad no la tengo? ¡Maldición! Soy un caballero que maneja el arte de la espada doble, no me tengo que hacer problemas por una elfa común y corriente. Em… no es común y corriente ¿pero si no es la cosa más tierna del mundo?
¿Por qué pienso tanto? Me gustaría sacarme el cerebro y comérmelo con una sopa, apuesto a que tiene un contenido rico en vitaminas paranoicas ¿Ese sonido? ¿El timbre? ¡Oh que bien! ¡Recreo! Un tiempo para desconcentrarse de mi princesa elfa.
—Muy bien chicos, las pruebas se las entrego mañana. Espero que hayan estudiado y vayan a recreo—
Pasado el recreo tuvimos con la terrible profesora de matemáticas: Lorena. No sé como alguien tan joven puede ser alguien tan dictatorial… hicimos millones de cálculos para darnos cuenta de que el resultado era cero, es decir, la misma cantidad que ella tiene de empatía con sus alumnos. Almorcé con quienes más me junto: Luis el manos-pegajosas y Fernando, alguien muerto de amor que le gusta decir barbaridades de su ex novia. Conversando sobre temas triviales con ellos me dirijo al comedor de profesores donde veo a Felipe con la dictadora de las ecuaciones, y escucho su conversación:
—Hay un niño que es algo inquieto en mi clase. Tiene malas calificaciones, es insolente, no está pendiente de la clase—
—Tienes que ser paciente Lorena, conversar con él, con sus padres, siempre hay una razón por su conducta—
—Le pillé un videojuego con espadas, donde vas conociendo gente y puedes cortar la cabeza y otras cosas desagradables. Creo que son los videojuegos los responsables de su personalidad agresiva—
—¡Ja ja ja! Nada que ver mujer, eso no tiene nada que ver… ¿Que acaso nunca has jugado?—
—Pero juegos lindos como el Mario Bros, no esas tonteras feas que salen ahora, capaz que el niño traiga un cuchillo de la casa y me atraviese el pecho—
-—Tampoco te pongas histérica. Mira podemos sacar ventajas con la tecnología de hoy, ¿Por qué no? Intentar ampliar nuestras capacidades utilizando esto como recurso pedagógico. Si bien, tiene falta de interés en tu clase, quizá sea porque la diriges mal, o por cualquier otro motivo que implique adultos como nosotros. No le eches la culpa, es sólo un niño que necesita de tu dirección. A mí en particular, jamás me ha gustado la clase de matemáticas— lo dice con una risa.
—¿Qué tiene de malo? Es divertido sumar, restar…—
—¿Cómo no? Si tienes una calculadora en vez de un Game Boy—
—¡Ah qué pesado!— lo dice con una sonrisa.
Entonces llego a la mesa donde están los dos almorzando, lo más lógico es que al profe Felipe, su mami le haya preparado unos fideos con pollo. En cambio a la serpiente de Lorena, quizá deberá haber matado un niño repitente, lo haya hecho pedacitos y se lo esté comiendo.
—Buenas tardes— digo con seriedad.
—Buenas tardes—me responde la profesora.
--¡Cristóbal! ¿Qué tal? Mira… -- se limpia las manos con la servilleta –- éste es un buen libro… es sobre ser positivo… ser realista y optimista al mismo tiempo, es un desafío para gente con la mente cerrada y es casi imposible para quienes tienen el corazón así. ¡Ah sí! El CD del videojuego, es de guerra, muy bueno… en él mismo está la serial para que puedas instalarlo—
—¡Gracias!— digo y me voy.
—Me lo cuidas mucho porque se lo quiero prestar a mi sobrino ¡Nos vemos!—
—¿Por qué tienes tanta confianza con tus alumnos?—
—¿Está mal?—
—Eres su profesor… solo eso… tú no eres su amigo, no te pagan para tener amistades— dice ella con un aire muy serio.
—Un profesor, yo creo, que debe ser alguien de confianza, tienes que darte cuenta de que estás formando a alguien que formará a otro alguien en el futuro. Tienes que ser una luz en su camino, no sólo enseñarle a dividir o multiplicar, sino a como confiar en la gente—
—Pero la gente es muy cínica… verás Felipe, vivimos en un mundo en donde a nadie le importa un comino si estás bien o mal… yo solo hago mi trabajo, enseñarles lo que sé, para que ellos se desarrollen. Nada más—
—Estoy de acuerdo contigo. Por eso es que nosotros, tenemos que tomar las riendas para cambiar este mundo. Depende de uno… —suelta una risa corta— haz las clases como si fueran una aventura y preocúpate de verdad por ellos, que trabajen en clases, que persigan sus sueños…—
—¿Me estás diciendo que soy mala profesora?— lo dice con una sonrisa que escondía algo de molestia.
—Para nada, solo te digo que mis alumnos me cuentan a veces de ti… y bueno, solo quiero que estés bien con ellos, te noto algo estresada—
—Sí, la verdad. Tengo problemas con mi pareja… en fin, ya vamos a clases otra vez falta poco—
—Cambia la cara Lorena… depende de ti—
Tengo mi última clase y suena el timbre salvador ¡Que es lo más precioso de escuchar después de la risita cursi y algo desafinada de Ingrid! Tomo el bus, llego a la casa, saludo a Thor que siempre me espera ansioso y mi mamá que escucha la radio antigua imaginando que vive en los 80 otra vez.
Me voy de inmediato al computador, muy decidido, a dar el primer paso. Espero que se cargue el juego, veo todas mis estadísticas de ataque, defensa, alcance, experiencia, objetos y un sin fin de otras cosas inútiles pero que es divertido verlo porque quiero ser el espadachín más efectivo de Last Journey. Hablo con mi elfa después de una batalla épica.
—Oye ¿y cómo es tu chico ideal?—
—Es amable, tierno, atento, cariñoso y sobre todo que no me mienta. La falsedad me apesta—
¡Bien! Hasta ahora estoy calificando.
—¡Oh pero si yo soy así!— le escribí bien alegre.
-—¿En serio? ¡Oh que lindo eres! ¿y a ti que tal las chicas?—
—Lo mismo que has dicho… y que me sea fiel, a mí de verdad me encantaría tener una novia. Para compartirle mis cosas… en fin—
—Estoy seguro Chris… que vas a encontrar una buena chica, mírate, eres un caballero, yo estaría contigo—
¡Pongan fuegos artificiales! ¡Que se hagan asados en todo el mundo! ¡Qué linda es la vida! ¡Ella estaría con alguien como yo! Es decir, que tengo todas las características y tengo todo como para conquistarla. Hoy me voy a dormir con una sonrisa bien grande y voy a soñar con ella.
Dos días después…
—¡Cristóbal! ¡Levántate!—
—¡Vamos! ¡¡Allá voy!!—
Pasan las clases a la velocidad de luz. Hasta que llega la clase del Profesor Felipe, un tipo que realmente se preocupa por sus alumnos.
—Bueno chicos, vamos a hacer disertaciones pero serán en inglés. Pueden escoger entre powerpoint o pegar una cartulina aquí en la pizarra. El tema será libre… pueden hablar de lo que quieran. Eso sí, la presentación de cada uno deberá durar unos diez minutos. Será en parejas y yo voy a ser quien las elija. Sin peros, ya dije…— entre algunas discusiones de los alumnos.
En parejas, y será él quien las elija. Espero que esté pensando lo mismo que yo… Ingrid y Cristóbal. ¡Cristóbal e Ingrid! ¡Ingrid y Cristóbal! ¡Pareja! Vamos Felipe, dilo, no me vas a fallar… dilo ¡Dilo! ¡Dilo!
—La otra pareja será, Ingrid y Cristóbal. Ustedes serán la segunda pareja en disertar, así que el viernes traigan todo su material. No me fallen. No falles Cristóbal, sé que puedes hacerlo muy bien— haciendo un guiño con su ojo izquierdo.
Sé muy bien que cuando dijo “no me falles” no se refería a la disertación ¡No señor! Se refería a perseguir mi sueño, y por ahora mi sueño es ser el chico de Ingrid. Pero antes de… voy a esconder todos mis dibujos y todos mis estratagemas de Last Journey, no quiera que sepa que soy el caballero al otro lado de la pantalla, por ahora… ¡Je je! y… termina la clase.
—Cristóbal…—
—¡Hola Ingrid!— digo con nerviosismo.
—¿Cuándo nos podemos juntar para hacer la presentación?—
—No sé… ¿te parece si lo hacemos el próximo miércoles?—
—Yo estaba pensando el lunes… pero si quieres el miércoles, no tengo ningún problema… bueno… ahí nos vemos. Cuídate— y me regala una sonrisa.
—Tú igual— le digo con otra.
¡Qué fantástico! Juraría que mi vida tiene más color que nunca. Ingrid y yo… pareja… suena lindo, quizá debería filmar una película con mi historia de amor y poner unos cuantos ninjas y una bomba de tiempo, digo… para darle un toque de acción.
Creo que éste ha sido el paso más importante de todos, el intentar tener una comunicación directa y simplemente hablarle, por ahora está saliendo todo bien. Es la oportunidad ideal, un momento para hablar y trabajar con ella. Que sepa que soy un chico más profundo y que me conozca realmente como soy. Estar con Ingrid ahora depende de mí.
Si no tomo esta oportunidad, probablemente quien la tome sea ese Miguel… cosa que no voy a dejar pasar. Debo tener fe en mí mismo, siento que puedo hacer lo que me proponga.
Ingrid… tu héroe te espera.